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jueves, 11 de agosto de 2016

LA ISABELA, de FRANCISCO MADRID

LA ISABELA

de

FRANCISCO MADRID 

Tapa blanda. 280 pág, 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-5-2
Edición y prólogo de Paula Simón Porolli.

http://www.esperpentoteatro.es/epages/78344810.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/78344810/Products/116


 PRÓLOGO, por PAULA SIMÓN POROLLI


La Isabela es un drama rural protagonizado por una mujer que entraña el estereotipo de la castellana católica, austera, noble, un tanto altanera y muy cuidadosa de los modales y las buenas costumbres. Si bien el tema principal es la infidelidad en una sociedad patriarcal dominada por el peso de la moral, el miedo a las murmuraciones y a la impugnación colectiva, el personaje de Isabela cobra un peso especial por su carácter altivo y desafiante. Mientras Isabela se comporta como devota esposa leal, Miguel ha mantenido y mantiene relaciones extramaritales con varias mujeres de la villa, que conforman un elenco de tipos femeninos que ya aparecían en obras anteriores. Guadalupe, La Clavel –mujer de idéntica posición social que Isabela y esposa de Bernardo, socio de la familia–, Valeria –quien por haber quedado viuda cayó en la desgracia de la desprotección y, por su soledad y vulnerabilidad, ha sido sensiblemente marginada por esa sociedad– y también Fuencisla, prometida de su sobrino, que seduce a Miguel con su juventud y sensualidad. El drama se desata cuando Isabela descubre esta última infidelidad. La deslealtad coloca a la protagonista en una situación vulnerable y ante esto reacciona con el deseo de disolver el vínculo marital. Su ayudante principal es la celestinesca Amparo, una especie de trotaconventos que vive del trapicheo y que conoce todos los chismes del pueblo. Aunque relegada de los circuitos sociales, es el único personaje libre de ataduras morales que puede desenmascarar los engaños y las hipocresías imperantes. Por eso, será quien acompañe a Isabela cuando ella descubra los secretos que guarda su marido.

FRAGMENTO DE "LA ISABELA" DE FRANCISCO MADRID


Voces de algún trajinante. Entra por el portillo de la puerta LA CLAVEL.
Es una mujer vistosa. De gestos hieráticos y elegantes. Se advierte su firmeza.
Al darse cuenta de que no hay nadie llega hasta el centro de la escena.
Después va hasta el pie de las escaleras.
CLAVEL
Grita.
¡Isabela!
Espera.
¡Isabela!
Pausa.
¿No hay nadie en esta casa?
MIGUEL
Que sale por donde se fue.
¡Guadalupe!
CLAVEL
¿Y tu mujer?
MIGUEL
Acaba de salir con Valeria...
Baja los peldaños y se dirige al portón.
¡Espera!
Lo entreabra y mira.
Ahí van...
Cierra de nuevo y vuelve.
CLAVEL
¿Solo?
MIGUEL
Jacinto acompañó a la Fuencisla a tu casa.
CLAVEL
¿Cristina?
MIGUEL
Por arriba, anda durmiendo la siesta.
CLAVEL
¿Cómo no fuiste?
MIGUEL
Tropecé con aparceros tuyos. Temí que me vieran entrar y...
CLAVEL
Hiciste bien. Pero como en la semana no está Bernardo, confiaba verte. Envié a Fuencisla para estar más solos...
MIGUEL
¡Ptsss! ¡Baja la voz!
CLAVEL
¿Pasa algo?
MIGUEL
Creo que Isabela sospecha...
CLAVEL
Impresionada por la confesión.
¿De mí?
MIGUEL
No es que esté cierto.
CLAVEL
Interrumpiendo.
¿Qué ha pasado?
MIGUEL
Compró un pañuelo como los tuyos. Le dije que te vi uno igual el domingo y sabía que lo compraste el martes…
CLAVEL
Sigue.
MIGUEL
Luego dije que estuve en tu casa el martes, por lo del monte, y Fuencisla añadió que también me vio ayer. Isabela dio a entender que eran muchas visitas…
Transición.
Pero lo dijo bromeando.
CLAVEL
Bromeando o no, de Guadalupe no se dice ni esto. Si se llega a pensar que yo...
MIGUEL
¡Bah! ¡A estas horas se le ha olvidado!
CLAVEL
Que poco conoces a las mujeres. Se puede abusar de nuestra fe, pero nunca de nuestra desconfianza.
Pausa.
Algo habrá que hacer.
MIGUEL
¿Qué imaginas?
CLAVEL
No quiero ser maíz para las gallinas del pueblo. En mi honra no picotea nadie. Lo tuyo y lo mío es tuyo y mío y de nadie más.
Decidida.
Defiendo mi reputación, ¿entiendes? ¿Qué quieres? ¿Qué por un “dime hoy direte mañana” se sospeche lo nuestro y que mi marido quiera ver las cosas en claro?
...

lunes, 25 de julio de 2016

"LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE" de FRANCISCO MADRID y ALEJANDRO CASONA

LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE/LA ISABELA
de FRANCISCO MADRID y ALEJANDRO CASONA
Tapa blanda. 280 pág, 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-5-2
Edición y prólogo de Paula Simón Porolli.

http://www.esperpentoteatro.es/epages/78344810.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/78344810/Products/116



FRAGMENTO DEL PRÓLOGO,
 POR PAULA SIMÓN POROLLI

Escrita en tres actos, el manuscrito de La vida dramática de Marie Curie revela que, mientras la autoría del primero de ellos corresponde al autor asturiano y la del segundo al catalán, el tercer acto fue escrito por los dos en colaboración. La obra relata la vida de Maria Sklodowska, conocida por su nombre traducido al francés y su apellido de casada, Marie Curie, quien, habiendo nacido en una familia humilde y acuciada por los conflictos políticos provocados por la opresión de los rusos en el territorio de Polonia, se marcha a París a dedicarse por completo a su vocación científica. Su austeridad, su humildad y su inmensa devoción por el trabajo científico son las notas constantes del texto, así como su lealtad al marido y compañero de trabajo Pierre Curie, junto a quien descubrió el radio y pasó por ello a la posteridad. Si bien se basa en los datos fácticos de la vida de la científica señalados por Eve Curie, lo cierto es que los autores imprimen en las páginas algunos elementos ficcionales que aportan dramatismo y belleza estética a esta biografía escénica.


FRAGMENTO DE "LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE", 
DE FRANCISCO MADRID Y ALEJANDRO CASONA

EPÍLOGO
Dramatis personae:

María Curie (María Sklodowska)
Dr. Tobe
Bronia, hermana de María
Eva, hija de María


Una clara habitación en el sanatorio de Sancellemoz. Una amplia ventana en ángulo deja ver al abrirse un lejano paisaje de alta montaña, con pinares nevados. Luz indecisa, de madrugada, que va aumentando hasta una magnífica salida de sol. MARÍA duerme reposadamente en un cómodo sillón de ruedas. El DR. TOBE, director del sanatorio, la contempla y examina el pulso, mientras habla a media voz con BRONIA. 
BRONIA
Dígame, doctor, usted que la ha seguido paso a paso desde su llegada al sanatorio, ¿cree que los médicos de París están en lo cierto? 
DR. TOBE
Con todo respeto, creo que no... Siempre están bien el aire libre y la montaña, pero el mal de su hermana no está en los pulmones. El único gran culpable aquí es el radium. Sus emanaciones, en tantos años de trabajo, le han corroído la médula. 
BRONIA
Lo temía. La naturaleza no perdona jamás a los que le roban sus secretos. Y el radium, que a tantos les ha dado la vida, tenía que matarla a ella. ¿Duerme? 
DR. TOBE
Tranquilamente. Y con un pulso normal desconcertante. 
BRONIA
¿Y la fiebre? 
DR. TOBE
Apenas ya. Treinta y siete, cinco. 
BRONIA
Es extraño. Hasta ayer el termómetro señalaba cuarenta. ¿Cree usted que puede ser un síntoma favorable? 
DR. TOBE
Al contrario. Precisamente este descenso brusco es lo que me preocupa. Usted es médica también y le debo la verdad. 
BRONIA
Sin embargo, todos los síntomas desde ayer acusan una reacción casi milagrosa. Los ojos de María han recobrado la luz; tiene apetito y alegría, ganas de levantarse, de correr por el campo… 
DR. TOBE 
Evasivo.
Sí… es un fenómeno bastante frecuente. 
BRONIA
¿O significa lo contrario, el espejismo final?
DR. TOBE
¿A qué espejismo se refiere? 
BRONIA
A esos enfermos que se sienten renacer de pronto con una alegría infantil, que sonríen felices a la luz de la mañana llenos de fe y de sol... Y entran así en la muerte, con la sonrisa en los labios. ¿Es eso lo que está viviendo mi hermana, doctor?
DR. TOBE
Por lo menos hay que estar dispuestos a esperarlo todo. 
BRONIA ahoga un sollozo.
Pero no llore, por favor. Puede despertarse.
BRONIA
No tenga miedo; sé cuál es mi deber. María tiembla con la idea de la muerte como una niña y al despertar no debe encontrar en torno suyo más que sonrisas. Yo sabré sonreír, se lo prometo. 
A EVA, que entra en este momento.
Silencio. Está dormida.
EVA
¿Sigue la fiebre alta?
BRONIA
Ya no. Treinta y siete, cinco.
EVA
¿Nada más? ¡Pero eso es un milagro! ¿Qué quiere decir esto, doctor? ¿Es que ya pasó el peligro?
DR. TOBE
¡Ánimo, muchacha! La prueba ha sido muy dura, pero me parece que la hemos vencido.
EVA
¿De verdad? 
Se vuelve a BRONIA.
¿No me engañáis?
BRONIA
Te lo juro, Eva. El doctor Tobe no miente nunca. ¿Por qué te has levantado tan temprano?
EVA
Para que te acuestes tú. Llevas toda la noche en vela y yo, en cambio, he dormido tres horas seguidas.
...