viernes, 7 de octubre de 2016

"CORREDERA", de MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ


NÚMEROS REDONDOS - CORREDERA 

de MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ

Tapa blanda. 204 pág, 13,8 x 21 cm. 
ISBN 978-84-945155-6-9

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Fragmento del PRÓLOGO, 
por JESÚS PÁEZ MARTÍN

... La propuesta dramática (de Corredera) se afronta con gran riesgo y con gran valentía por parte del autor, que pretende erigir en escena un tema un tanto trillado a estas alturas y que fue muy jaleado en el franquismo, el posfranquismo y la transición, pues el nombrado Juan García Suárez, El Corredera, se convirtió en un icono de la oposición y la lucha contra el fascismo y la dictadura, desde su afiliación y fidelidad al Partido Comunista.
En su propuesta dramática, llena de guiños al espectador canario, desde la primera escena en el arranque de la obra se evoca aquella patética imagen del Che Guevara tras ser apresado y asesinado en Bolivia y, al compás del ladrido de un perro, tras la lectura del certificado de defunción, se nos propone el flash back, que va a constituir y mostrar, desde diversos ángulos y perspectivas, el drama personal del protagonista convertido en un héroe humano.

Fragmento de CORREDERA
de MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ

4
Celda de JUAN. Luz. JUAN habla al público como con PILDAIN.
JUAN
Desde el principio del juicio supe que dijese lo que dijese nada podría echar para atrás la declaración que me tomó la policía mientras deliraba de fiebre en el hospital. Pero eso es lo de menos. La conciencia de los actos es lo que cuenta. Y yo, en conciencia, soy culpable de ser comunista... Como lo fue Jesucristo, y ahora puede llamarme hereje, si quiere.
Pausa.
A mí por comunista me echaron encima la muerte de José Suárez, un viejo loco al que le pegaron tres tiros porque le dio por gritar mueras a la República y contra los que nos manifestábamos en la Plaza de San Gregorio el mismo 19 de julio. Por comunista me pegaron la culpa de disparar y herir a Santiago González Caballero, cuando intentaba atravesar la multitud con su coche. También por comunista y aunque yo andaba fugado y muy lejos de donde ocurrieron los hechos, me acusaron de la muerte de un chófer del almacén Monzón Santana, e incluso del intento de degollar a Miguel Alonso Giménez, por entonces presidente del Cabildo, con un cable de acero tendido de árbol a árbol al paso de su coche por la carretera de Jinámar. Por pegarme la culpa, hasta dijeron que estuve con los obreros que prepararon la emboscada en el túnel de La Laja que Franco tenía que atravesar camino al aeropuerto desde donde saltaría a la península. Alguien lo avisó y por eso hizo el viaje en lancha desde el Gobierno Militar.
Pausa.
Se lo digo como lo siento, y que Dios me perdone por ello, pero si estoy allí y Franco se mete en el túnel, le aseguro que yo mismo aprieto el detonador sin pestañear para ver cómo se lo traga la montaña, pero de verdad.
Sonríe amargo.
Entonces, quién sabe, en vez de en la lista negra de los condenados a muerte, hoy mi nombre vendría con letras de oro en los libros de historia.
Pausa.
Sea como sea, don Antonio, comenzaron a buscarme por todo: por algunas cosas que hice, por otras que no hice y, sobre todo, por una que siempre deseé haber cometido.
Oscuro.

jueves, 11 de agosto de 2016

LA ISABELA, de FRANCISCO MADRID

LA ISABELA

de

FRANCISCO MADRID 

Tapa blanda. 280 pág, 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-5-2
Edición y prólogo de Paula Simón Porolli.

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 PRÓLOGO, por PAULA SIMÓN POROLLI


La Isabela es un drama rural protagonizado por una mujer que entraña el estereotipo de la castellana católica, austera, noble, un tanto altanera y muy cuidadosa de los modales y las buenas costumbres. Si bien el tema principal es la infidelidad en una sociedad patriarcal dominada por el peso de la moral, el miedo a las murmuraciones y a la impugnación colectiva, el personaje de Isabela cobra un peso especial por su carácter altivo y desafiante. Mientras Isabela se comporta como devota esposa leal, Miguel ha mantenido y mantiene relaciones extramaritales con varias mujeres de la villa, que conforman un elenco de tipos femeninos que ya aparecían en obras anteriores. Guadalupe, La Clavel –mujer de idéntica posición social que Isabela y esposa de Bernardo, socio de la familia–, Valeria –quien por haber quedado viuda cayó en la desgracia de la desprotección y, por su soledad y vulnerabilidad, ha sido sensiblemente marginada por esa sociedad– y también Fuencisla, prometida de su sobrino, que seduce a Miguel con su juventud y sensualidad. El drama se desata cuando Isabela descubre esta última infidelidad. La deslealtad coloca a la protagonista en una situación vulnerable y ante esto reacciona con el deseo de disolver el vínculo marital. Su ayudante principal es la celestinesca Amparo, una especie de trotaconventos que vive del trapicheo y que conoce todos los chismes del pueblo. Aunque relegada de los circuitos sociales, es el único personaje libre de ataduras morales que puede desenmascarar los engaños y las hipocresías imperantes. Por eso, será quien acompañe a Isabela cuando ella descubra los secretos que guarda su marido.

FRAGMENTO DE "LA ISABELA" DE FRANCISCO MADRID


Voces de algún trajinante. Entra por el portillo de la puerta LA CLAVEL.
Es una mujer vistosa. De gestos hieráticos y elegantes. Se advierte su firmeza.
Al darse cuenta de que no hay nadie llega hasta el centro de la escena.
Después va hasta el pie de las escaleras.
CLAVEL
Grita.
¡Isabela!
Espera.
¡Isabela!
Pausa.
¿No hay nadie en esta casa?
MIGUEL
Que sale por donde se fue.
¡Guadalupe!
CLAVEL
¿Y tu mujer?
MIGUEL
Acaba de salir con Valeria...
Baja los peldaños y se dirige al portón.
¡Espera!
Lo entreabra y mira.
Ahí van...
Cierra de nuevo y vuelve.
CLAVEL
¿Solo?
MIGUEL
Jacinto acompañó a la Fuencisla a tu casa.
CLAVEL
¿Cristina?
MIGUEL
Por arriba, anda durmiendo la siesta.
CLAVEL
¿Cómo no fuiste?
MIGUEL
Tropecé con aparceros tuyos. Temí que me vieran entrar y...
CLAVEL
Hiciste bien. Pero como en la semana no está Bernardo, confiaba verte. Envié a Fuencisla para estar más solos...
MIGUEL
¡Ptsss! ¡Baja la voz!
CLAVEL
¿Pasa algo?
MIGUEL
Creo que Isabela sospecha...
CLAVEL
Impresionada por la confesión.
¿De mí?
MIGUEL
No es que esté cierto.
CLAVEL
Interrumpiendo.
¿Qué ha pasado?
MIGUEL
Compró un pañuelo como los tuyos. Le dije que te vi uno igual el domingo y sabía que lo compraste el martes…
CLAVEL
Sigue.
MIGUEL
Luego dije que estuve en tu casa el martes, por lo del monte, y Fuencisla añadió que también me vio ayer. Isabela dio a entender que eran muchas visitas…
Transición.
Pero lo dijo bromeando.
CLAVEL
Bromeando o no, de Guadalupe no se dice ni esto. Si se llega a pensar que yo...
MIGUEL
¡Bah! ¡A estas horas se le ha olvidado!
CLAVEL
Que poco conoces a las mujeres. Se puede abusar de nuestra fe, pero nunca de nuestra desconfianza.
Pausa.
Algo habrá que hacer.
MIGUEL
¿Qué imaginas?
CLAVEL
No quiero ser maíz para las gallinas del pueblo. En mi honra no picotea nadie. Lo tuyo y lo mío es tuyo y mío y de nadie más.
Decidida.
Defiendo mi reputación, ¿entiendes? ¿Qué quieres? ¿Qué por un “dime hoy direte mañana” se sospeche lo nuestro y que mi marido quiera ver las cosas en claro?
...

lunes, 25 de julio de 2016

"LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE" de FRANCISCO MADRID y ALEJANDRO CASONA

LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE/LA ISABELA
de FRANCISCO MADRID y ALEJANDRO CASONA
Tapa blanda. 280 pág, 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-5-2
Edición y prólogo de Paula Simón Porolli.

http://www.esperpentoteatro.es/epages/78344810.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/78344810/Products/116



FRAGMENTO DEL PRÓLOGO,
 POR PAULA SIMÓN POROLLI

Escrita en tres actos, el manuscrito de La vida dramática de Marie Curie revela que, mientras la autoría del primero de ellos corresponde al autor asturiano y la del segundo al catalán, el tercer acto fue escrito por los dos en colaboración. La obra relata la vida de Maria Sklodowska, conocida por su nombre traducido al francés y su apellido de casada, Marie Curie, quien, habiendo nacido en una familia humilde y acuciada por los conflictos políticos provocados por la opresión de los rusos en el territorio de Polonia, se marcha a París a dedicarse por completo a su vocación científica. Su austeridad, su humildad y su inmensa devoción por el trabajo científico son las notas constantes del texto, así como su lealtad al marido y compañero de trabajo Pierre Curie, junto a quien descubrió el radio y pasó por ello a la posteridad. Si bien se basa en los datos fácticos de la vida de la científica señalados por Eve Curie, lo cierto es que los autores imprimen en las páginas algunos elementos ficcionales que aportan dramatismo y belleza estética a esta biografía escénica.


FRAGMENTO DE "LA VIDA DRAMÁTICA DE MARIE CURIE", 
DE FRANCISCO MADRID Y ALEJANDRO CASONA

EPÍLOGO
Dramatis personae:

María Curie (María Sklodowska)
Dr. Tobe
Bronia, hermana de María
Eva, hija de María


Una clara habitación en el sanatorio de Sancellemoz. Una amplia ventana en ángulo deja ver al abrirse un lejano paisaje de alta montaña, con pinares nevados. Luz indecisa, de madrugada, que va aumentando hasta una magnífica salida de sol. MARÍA duerme reposadamente en un cómodo sillón de ruedas. El DR. TOBE, director del sanatorio, la contempla y examina el pulso, mientras habla a media voz con BRONIA. 
BRONIA
Dígame, doctor, usted que la ha seguido paso a paso desde su llegada al sanatorio, ¿cree que los médicos de París están en lo cierto? 
DR. TOBE
Con todo respeto, creo que no... Siempre están bien el aire libre y la montaña, pero el mal de su hermana no está en los pulmones. El único gran culpable aquí es el radium. Sus emanaciones, en tantos años de trabajo, le han corroído la médula. 
BRONIA
Lo temía. La naturaleza no perdona jamás a los que le roban sus secretos. Y el radium, que a tantos les ha dado la vida, tenía que matarla a ella. ¿Duerme? 
DR. TOBE
Tranquilamente. Y con un pulso normal desconcertante. 
BRONIA
¿Y la fiebre? 
DR. TOBE
Apenas ya. Treinta y siete, cinco. 
BRONIA
Es extraño. Hasta ayer el termómetro señalaba cuarenta. ¿Cree usted que puede ser un síntoma favorable? 
DR. TOBE
Al contrario. Precisamente este descenso brusco es lo que me preocupa. Usted es médica también y le debo la verdad. 
BRONIA
Sin embargo, todos los síntomas desde ayer acusan una reacción casi milagrosa. Los ojos de María han recobrado la luz; tiene apetito y alegría, ganas de levantarse, de correr por el campo… 
DR. TOBE 
Evasivo.
Sí… es un fenómeno bastante frecuente. 
BRONIA
¿O significa lo contrario, el espejismo final?
DR. TOBE
¿A qué espejismo se refiere? 
BRONIA
A esos enfermos que se sienten renacer de pronto con una alegría infantil, que sonríen felices a la luz de la mañana llenos de fe y de sol... Y entran así en la muerte, con la sonrisa en los labios. ¿Es eso lo que está viviendo mi hermana, doctor?
DR. TOBE
Por lo menos hay que estar dispuestos a esperarlo todo. 
BRONIA ahoga un sollozo.
Pero no llore, por favor. Puede despertarse.
BRONIA
No tenga miedo; sé cuál es mi deber. María tiembla con la idea de la muerte como una niña y al despertar no debe encontrar en torno suyo más que sonrisas. Yo sabré sonreír, se lo prometo. 
A EVA, que entra en este momento.
Silencio. Está dormida.
EVA
¿Sigue la fiebre alta?
BRONIA
Ya no. Treinta y siete, cinco.
EVA
¿Nada más? ¡Pero eso es un milagro! ¿Qué quiere decir esto, doctor? ¿Es que ya pasó el peligro?
DR. TOBE
¡Ánimo, muchacha! La prueba ha sido muy dura, pero me parece que la hemos vencido.
EVA
¿De verdad? 
Se vuelve a BRONIA.
¿No me engañáis?
BRONIA
Te lo juro, Eva. El doctor Tobe no miente nunca. ¿Por qué te has levantado tan temprano?
EVA
Para que te acuestes tú. Llevas toda la noche en vela y yo, en cambio, he dormido tres horas seguidas.
...


jueves, 23 de junio de 2016

DESGASTE, de IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ


DESGASTE, de IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ
Prólogo de Fernando R. Lafuente.
Apéndice de Benjamín Jiménez de la Hoz
"MAQUINISTAS" escrita con Rafael González Tejel
Tapa blanda. 168 pág, 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-945155-4-5

Incluye las obras:
Los últimos días de Philip Seymour Hoffman
Maquinistas
El adiós de Fernando el Católico
y
Desgaste 

http://www.esperpentoteatro.es/epages/78344810.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/78344810/Products/115
 

Fragmento de "Desgaste"
de Iván Cerdán Bermúdez


V

ESTURO continua buscando un CD. Coge uno y lo pone. Suena la
música, es Dexter Gordon. ESTURO hace que toca el saxo. Entra de nuevo
FUENSANTA. Tiene una caja. Esturo al verla, simula tocar con más
fuerza. Ella le mira con un semblante más serio.
FUENSANTA 
¡Quita la música!
ESTURO continúa tocando, posiblemente es algo que les hacía gracia
en un momento determinado. FUENSANTA continúa mirándole.
ESTURO se detiene.
ESTURO
¡Qué decepción tan grande!
FUENSANTA
¿Por qué? La música solo sirve para amenizar ciertas escenas sin ritmo.
ESTURO
Lo decía por ti. Me estaba imaginando que ibas a aparecer vestida de cuero, los pezones al aire, un látigo, pelo recogido, guantes hasta los codos, sandalias con tacones y uñas postizas para rascarme la espalda mientras gritas mi nombre.
FUENSANTA
Lo sado nunca te gustó, que yo sepa.
ESTURO
En ti nada hay que no me guste. ¿No quieres que siga tocando el saxo para ti? Te advierto de que, con unas velas y el güisqui, el espíritu neoyorquino de aquellos clubs se apodera de mi alma y toco como los ángeles.
FUENSANTA se sienta en el sofá. ESTURO apaga la música.
FUENSANTA
¡Qué alivio!
ESTURO
No creas que no sé el momento exacto en el que todo ese buen rollo que teníamos se ha venido abajo.
FUENSANTA
No quieras dar la vuelta a la tortilla. Has querido que hablemos, ¿no?
ESTURO
Claro. ¿Y esa caja?
FUENSANTA
Es donde he guardado las cosas que para mí han sido importantes.
ESTURO
¿Y dónde la tenías? Porque nunca la he visto.
FUENSANTA
No se puede decir que seas muy observador, la verdad.
ESTURO
Puede que no, pero lo que no soy es un cotilla.
FUENSANTA
Por Dios, Esturo, lo que sí eres es un cotilla. Otra cosa es que no sepas dónde mirar.
ESTURO
No rebusco entre tus cosas si es a lo que te refieres, por lo que no me hago una idea de dónde podías tener tu cajita.
FUENSANTA
Nada más abrir mi armario, no era ningún secreto.
ESTURO
Será eso, que nunca veo nada. ¿Qué secretos guardas?
FUENSANTA abre la caja.
FUENSANTA
Una foto de mi comunión. Mira.
Le enseña.
Mi padre cuando abrió la tienda.
Saca una hoja.
Una carta de Ramiro.
La medio lee y sonríe.
“No puedo ser tu novio porque me he enamorado de la señorita Sanz”. Aquella mujer...
La recuerda.
...era igualita a mi madre.
ESTURO
¡Qué truhán! Le gustaban maduritas.
FUENSANTA
Llegué a casa llorando y mi madre me dijo que al principio a los hombres les gustan las mayores y, cuando ellos se vuelven mayores, les gustan las jóvenes. “Son así, inconsecuentes”, creo que dijo.
ESTURO
¿Eso te dijo la Purita?
Sonríe.
¿Qué edad tenías tú?
FUENSANTA
11 o 12. Fíjate la caligrafía de antes, era deliciosa.
ESTURO coge la carta.
ESTURO
¡Vaya letra! A mi padre le habría encantado. Llevaba fatal lo mal que escribía.
FUENSANTA apenas le escucha, ella se interesa por el olor del papel.
FUENSANTA
¡El olor! Aún huele a clase. Esos lunes de lluvia, de serrín en el suelo.
ESTURO hace que toca el violín, tararea.
ESTURO
Has puesto ese tono, excesivamente melodramático, tan propio de esas actrices que parece que están sintiendo la de Dios y solo están pidiendo un café.
FUENSANTA le mira muy seria.
A ver, ¿qué hay más? ¿Eso es un diario?
FUENSANTA lo saca.
FUENSANTA
No es mío. Es de Carmen.
ESTURO
¿Qué Carmen, Carmencita? ¿Y qué haces tú con él?
FUENSANTA
Se lo dejó cuando se marchó a París con Armando.
ESTURO
Y volvió.
FUENSANTA
Nunca preguntó por él.
ESTURO
Tú por si acaso no se lo recordaste.
FUENSANTA
Tardé mucho tiempo en leerlo, no creas.
ESTURO
Ah, ¿que lo has leído?
FUENSANTA
Sí, claro.
ESTURO
Genial. Esto es la hostia. Siempre igual de cotilla. Te metes dentro de alguien para...
FUENSANTA le corta.
...