jueves, 2 de febrero de 2017

ENTRE EL AUTOR Y EL EDITOR: ENTREVISTA A IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ




ENTREVISTA CON 
IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ
(DRAMATURGO)

con motivo de la publicación del libro

“DESGASTE”

en la editorial ESPERPENTO EDICIONES TEATRALES.
Tapa blanda. 168 pág. 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-4-5
http://www.esperpentoteatro.es/epages/78344810.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/78344810/Products/115  

1. Como escritor tienes ya habías publicado una novela (Turbio, 2015), y ahora te lanzas a escribir y publicar teatro. ¿Cómo está funcionado, en tu caso, la dialéctica entre escribir teatro y poner en escena tus obras? 
Cuando escribo, en realidad pienso poco en el formato. En ocasiones, las historias evolucionan hacia el campo de la novela, del guion cinematográfico o el teatro. Escribir para teatro es fascinante. Todo está ligado a esos tempos que ha de tener cada personaje. Debes esforzarte siempre mucho en los diálogos. Si estos no resultan verosímiles, todo el engranaje puede venirse abajo. Hay obras que escribo y sí siento la necesidad de dirigirlas pero otras no. El momento más fascinante para mí es la escritura. Cuando lo tengo claro, ya escribo con una idea sobre ese montaje que quiero ver. Comienzo a mandar escenas al equipo y veo las posibilidades escénicas y el tono de voz que debe emplear el actor. Con Don Juan Carlos Velázquez comenzamos a hablar de esa luz que tendrá el montaje. Es importante tener claro todo aquello que vas a llevar a escena. Cuánto más claro lo tenga uno, más claro lo tendrá el actor y el equipo que conforma la obra.

2. ¿Crees que el teatro va a tener un papel relevante en la cultura del siglo XXI? ¿Se puede seguir escribiendo teatro en estos tiempos?

El teatro es algo determinante que no se valora lo que es debido. Simplemente tenemos que compararnos con países como Inglaterra, Suecia, Francia o Alemania para darnos cuenta que en España no tiene la relevancia que debe tener. Es muy importante la lectura de la obra dramática y es algo que se debería hacer en una mayor medida. Tendría que  escribirse mucho más teatro del que se escribe y publica. El problema surge porque no se valora el hecho de publicar teatro como por ejemplo con la narrativa. ¿Por qué? Siempre existen excepciones, claro está. Que quede el consuelo de ciertas representaciones es triste porque en determinadas ocasiones por lo que se apuesta es algo malo y poco trabajado. El teatro está demasiado infectado de termitas que en lo condenan. Es un género determinante e insisto en que debe escribirse y promocionarse, pero no siempre a los mismos. 

3. En el libro que acabas de publicar en Esperpento Ediciones Teatrales incluyes cuatro obras aparentemente muy diferentes ¿Hay algunas constantes recurrentes en tus obras?

El fracaso, la decepción y la desilusión son unas constantes que de un modo inconsciente aparecen. No importa que la temática sea más seria, como Maquinistas o Los últimos días de Philp Seymour Hoffman, que algo más divertido, como Desgaste. ¿A qué puede deberse? A la falta de esperanza que supone terminar un proyecto y darte cuenta de que en España hay unas normativas que favorecen exclusivamente a aquellos que entran en una ruleta de juego en la que no todos podemos entrar, desgraciadamente.

4. Los últimos días de Philip Seymour Hoffman(PSH) es la primera de las obras. En concreto un monólogo muy ácido. Háblanos de la obra.
La muerte de una figura cómo pudo serlo PSH me impacto de un modo que me sorprendió. Siempre he sido un entusiasta de su trabajo. Tanto en la película que dirigió como aquellas en las que interpretó siempre vi en él a esa actor, creador... diferente a todos. Concretamente su interpretación en Synedoque New York, fue algo que aún hoy me sigue enamorando. Investigué mucho sobre cómo fueron esos últimos días. Me interesaba trasladar esa asfixia que debió sentir. Buceé en sus últimos trabajos y eureka. Un tiempo después de terminar la obra, aparecieron diarios y demás y comprobé  que algunas suposiciones habían sido ciertas, como el hecho de lo que le afectó interpretar a Loman.  Fue un proceso de escritura rápido en el que necesitaba que todo sonase real, respetuoso y veraz.

5. En Maquinistas, obra escrita con Rafael González Tejel, se refleja una realidad muy inquietante. ¿Es posible que el género humano aprenda de sus errores?

El género humano jamás aprende. Esta la obra la concebí con mi amigo Rafau en Auschwitz. Curiosamente entre tanta amargura se nos ocurrió esa idea. ¿Qué ocurría con los Maquinistas? Y bajo la nieve en Cracovia comenzamos a jugar a ser escritores y a documentarnos de un modo tan concienzudo como inspirador. Intentamos que en cada cuadro se reflejase una agonía con la que resultase muy difícil convivir. Lo peor de todo es saber que eso existió y que bueno… ¿podría volver a suceder?

6. El adiós de Fernando el Católico es una obra de corte histórico. Refleja el episodio, no muy conocido, de la boda de este con Germana de Foix, sensiblemente más joven que él. ¿Qué has querido desvelar con esta fábula?

Estaba profundamente agotado de ver cómo en el teatro o en la televisión se hablaba demasiado de Isabel la Católica o de Juana la Loca… Siempre se mostraba a Fernando como un hombre malo. Preferí indagar porque pensé que en él encontraría algo que me sedujese. Un lado humano que no veía en otras proyectos históricos. Me topé con Germana de Foix y aquello me resultó un polvorín casi shakespeariano. Ella se lió con su nieto, Carlos V, obligaba a tomar a Fernando la cantárida, una especie de viagra de la época, su extraña muerte, cómo nació lo que hoy se entiende por España… Creí ver los ingredientes necesarios para tener un texto interesante. Teníamos elementos reales que unidos a los inclasificables puntos suspensivos que tiene la historia de España conformaban una trama de engaños, traiciones, miedos, avaricias, amor, poder y recuerdos.

7. La última obra incluida en este volumen es Desgaste, que da título al conjunto,  en la que parece subyacer un cierto pesimismo vital. ¿Vamos hacia una obsolescencia programada en las relaciones humanas?

Bueno. Las relaciones son fantásticas, aterradoras, deliciosas y siempre sorprendentes. En esta ocasión me interesaba el juego envuelto en cierta prepotencia y nostalgia. La mentira y el no asumirse o el no reconocerse eran ingredientes que considero pueden mantener la atención de cualquier espectador o lector.  De un modo u otro todos tenemos relaciones y estas evolucionan o para bien o involucionan. Hay un punto siempre que se desconoce de tu pareja y que a su vez, la otra persona, tampoco conoce de ti. Esto lo transforma todo en un misterio apasionante. Quería jugar con elementos que en apariencia puedan ser graves, pero que luego no lo son tanto. Se trataba de radiografiar la intimidad con cierta malicia. Es un texto del que me siento especialmente contento y eso es algo que en mí pocas veces sucede. Sobre los cuadernos de notas de los textos que voy a escribir me parecen extraordinarios pero, cuando pongo el punto y final, todo ha cambiado. Con Desgaste esto no fue así. Escribí las dos partes por separado y cuando me dispuse a unirlas supe que solo una persona concienzuda como Laura López Ledesma iba a ser capaz de intercalarlo para propiciar el ritmo adecuado. Sin duda alguna, es por ello  por lo que resulta mi texto preferido.

8. Para terminar, puedes decirnos ¿cómo llegaste a publicar con Esperpento Ediciones Teatrales? ¿Cómo ha sido tu experiencia con esta editorial?

Está resultando una experiencia extraordinaria. Todo llegó por mi amigo Clemente García, maravilloso actor y grandioso librero. Muy conocedor de todas las editoriales, me habló de Esperpento y de cómo trabajaban. No lo dudé y ya su responsable, Fer, me contestó inmediatamente. Comenzamos una relación de mails hasta que no mucho tiempo después quedamos y descubrimos que hablamos un mismo idioma. La experiencia es muy satisfactoria. Compruebo que el libro se está moviendo y gracias a Fer formo parte de muchos eventos teatrales. Quiero seguir publicando con su editorial. Seria y respetuosa con el teatro. Un placer.


IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ

1 comentario:

  1. Maravilla de entrevista, talento no fomentado, grande Ivan Cerdan

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