jueves, 23 de junio de 2016

DESGASTE, de IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ


DESGASTE, de IVÁN CERDÁN BERMÚDEZ
Prólogo de Fernando R. Lafuente.
Apéndice de Benjamín Jiménez de la Hoz
"MAQUINISTAS" escrita con Rafael González Tejel
Tapa blanda. 168 pág, 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-945155-4-5

Incluye las obras:
Los últimos días de Philip Seymour Hoffman
Maquinistas
El adiós de Fernando el Católico
y
Desgaste 

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Fragmento de "Desgaste"
de Iván Cerdán Bermúdez


V

ESTURO continua buscando un CD. Coge uno y lo pone. Suena la
música, es Dexter Gordon. ESTURO hace que toca el saxo. Entra de nuevo
FUENSANTA. Tiene una caja. Esturo al verla, simula tocar con más
fuerza. Ella le mira con un semblante más serio.
FUENSANTA 
¡Quita la música!
ESTURO continúa tocando, posiblemente es algo que les hacía gracia
en un momento determinado. FUENSANTA continúa mirándole.
ESTURO se detiene.
ESTURO
¡Qué decepción tan grande!
FUENSANTA
¿Por qué? La música solo sirve para amenizar ciertas escenas sin ritmo.
ESTURO
Lo decía por ti. Me estaba imaginando que ibas a aparecer vestida de cuero, los pezones al aire, un látigo, pelo recogido, guantes hasta los codos, sandalias con tacones y uñas postizas para rascarme la espalda mientras gritas mi nombre.
FUENSANTA
Lo sado nunca te gustó, que yo sepa.
ESTURO
En ti nada hay que no me guste. ¿No quieres que siga tocando el saxo para ti? Te advierto de que, con unas velas y el güisqui, el espíritu neoyorquino de aquellos clubs se apodera de mi alma y toco como los ángeles.
FUENSANTA se sienta en el sofá. ESTURO apaga la música.
FUENSANTA
¡Qué alivio!
ESTURO
No creas que no sé el momento exacto en el que todo ese buen rollo que teníamos se ha venido abajo.
FUENSANTA
No quieras dar la vuelta a la tortilla. Has querido que hablemos, ¿no?
ESTURO
Claro. ¿Y esa caja?
FUENSANTA
Es donde he guardado las cosas que para mí han sido importantes.
ESTURO
¿Y dónde la tenías? Porque nunca la he visto.
FUENSANTA
No se puede decir que seas muy observador, la verdad.
ESTURO
Puede que no, pero lo que no soy es un cotilla.
FUENSANTA
Por Dios, Esturo, lo que sí eres es un cotilla. Otra cosa es que no sepas dónde mirar.
ESTURO
No rebusco entre tus cosas si es a lo que te refieres, por lo que no me hago una idea de dónde podías tener tu cajita.
FUENSANTA
Nada más abrir mi armario, no era ningún secreto.
ESTURO
Será eso, que nunca veo nada. ¿Qué secretos guardas?
FUENSANTA abre la caja.
FUENSANTA
Una foto de mi comunión. Mira.
Le enseña.
Mi padre cuando abrió la tienda.
Saca una hoja.
Una carta de Ramiro.
La medio lee y sonríe.
“No puedo ser tu novio porque me he enamorado de la señorita Sanz”. Aquella mujer...
La recuerda.
...era igualita a mi madre.
ESTURO
¡Qué truhán! Le gustaban maduritas.
FUENSANTA
Llegué a casa llorando y mi madre me dijo que al principio a los hombres les gustan las mayores y, cuando ellos se vuelven mayores, les gustan las jóvenes. “Son así, inconsecuentes”, creo que dijo.
ESTURO
¿Eso te dijo la Purita?
Sonríe.
¿Qué edad tenías tú?
FUENSANTA
11 o 12. Fíjate la caligrafía de antes, era deliciosa.
ESTURO coge la carta.
ESTURO
¡Vaya letra! A mi padre le habría encantado. Llevaba fatal lo mal que escribía.
FUENSANTA apenas le escucha, ella se interesa por el olor del papel.
FUENSANTA
¡El olor! Aún huele a clase. Esos lunes de lluvia, de serrín en el suelo.
ESTURO hace que toca el violín, tararea.
ESTURO
Has puesto ese tono, excesivamente melodramático, tan propio de esas actrices que parece que están sintiendo la de Dios y solo están pidiendo un café.
FUENSANTA le mira muy seria.
A ver, ¿qué hay más? ¿Eso es un diario?
FUENSANTA lo saca.
FUENSANTA
No es mío. Es de Carmen.
ESTURO
¿Qué Carmen, Carmencita? ¿Y qué haces tú con él?
FUENSANTA
Se lo dejó cuando se marchó a París con Armando.
ESTURO
Y volvió.
FUENSANTA
Nunca preguntó por él.
ESTURO
Tú por si acaso no se lo recordaste.
FUENSANTA
Tardé mucho tiempo en leerlo, no creas.
ESTURO
Ah, ¿que lo has leído?
FUENSANTA
Sí, claro.
ESTURO
Genial. Esto es la hostia. Siempre igual de cotilla. Te metes dentro de alguien para...
FUENSANTA le corta.
...



miércoles, 25 de mayo de 2016

CASANDRAS, de DIANA M. DE PACO SERRRANO

CASANDRAS, de DIANA M. DE PACO SERRANO
Introducción de VIRTUDES SERRANO

CASANDRAS incluye cinco obras y cada una va precedida de un prólogo 
de una (o varias) prestigiosa/s estudiosa/s del teatro:

- “Polifonía”: Cuatro mujeres en busca de un mito, por HELEN FREEAR-PAPIO.
- ¡Ni una menos! Unas palabras sobre “Espérame en el cielo... o, mejor, no” por 
IRIDE LAMARTINA-LENS y SUSAN BERARDINI.
- Introducción a "África L.", de Diana M. de Paco Serrano por GRETA TRAUTMANN
- "Morir o no": Prólogo de una obra importante, por ROSSANA FIALDINI ZAMBRANO.
- “Casandra”, otra voz para el presente, por VIRTUDES SERRANO.

Tapa blanda. 244 pág. 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-3-8
ESPERPENTO EDICIONES TEATRALES 2016

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FRAGMENTO de la obra "CASANDRA"
de DIANA M. DE PACO SERRANO:


CASANDRA

Yo soy Casandra. La hija, la hermana, la traidora, la puta, la loca. Casandra endiablada. Casandra molesta, incómoda para todos. Casandra rechazada. Casandra despreciada y azotada. Casandra viva. Casandra enamorada. Casandra poseída por Baco. Casandra que vio perecer Troya porque los hombres decidieron no creerla. Casandra maldita. Puedo hablar al universo y decir una a una todas las verdades desde las más dulces a las más desgarradoras, no importa. Nadie me cree. No creen mis lágrimas, no creen mis palabras aterrorizadas, no creen mis silencios, ni mis ataques de locura. Manía. Solo los locos dicen la verdad. Todos menos Casandra, una loca mentirosa. ¿Por qué? Por despecho, por venganza. Porque alguien, una vez, decidió convencer a todos de que no me creyeran. Apolo. El gran Apolo. El dios rechazado por una niña. El varón que no soporta ser ignorado por una mujer. El hombre divino que tiene que demostrar quién manda... El cobarde que castiga a la joven sacerdotisa por no querer ser su pareja, porque no lo soporta. El gobernante de todo. El equilibrado, sensible y justo Apolo. Apolo celoso y engreído. Apolo ambicioso y ciego de poder. Apolo dios inmortal que ordena el desastre. Está aquí, Apolo, entre vosotros, es el que esconde las verdades. Es ese.

Pensativa.
 
Yo vi la muerte en los ojos de mi hermano. Vi la desgracia que para él se preparaba. Vi que no sería él la causa de la guerra. Vi y nadie me creyó que el Paris del que hablaban era una mentira, un pretexto, un chivo expiatorio para la destrucción. Paris y Helena, sus amores, arruinarán Troya. ¡Mentira! Mi pobre hermano era la venda para los ojos del mundo. Más allá, nadie quería ver, nadie quería saber. Nadie quería escuchar la verdad, y yo la sabía. 

Una víctima más, mi querido Paris. Como Helena. La belleza letal. ¿Dónde está Helena? ¿Quién ha visto a Helena? ¿Alguien sabe si dejó alguna vez Esparta? ¿Alguien sabe si se encontró alguna vez con mi hermano, si cruzaron unas palabras? Yo, lo sé yo, pero nadie me quiso creer. ¡Casandra, tienes que admitirlo, Paris raptó a la princesa! ¡No, padre, no! ¡Casandra deja de decir barbaridades, hija! ¡Vas a tener que cerrar la boca, hija, o nos vas a buscar la ruina! ¡Más ruina, Padre! Diez años de guerra, ¿qué otra ruina más? Hombres abatidos, mujeres y niños que huyen en trirremes sin rumbo, sus cuerpos flotando en el agua tras pocas horas de navegación. Incendios, entrañas de guerreros sembradas por la llanura de Troya, viudas desgarradas por el dolor del alma y por el sucio sexo de los enemigos hambrientos. Animales muertos. ¿Qué más ruina existe, Padre? ¡Contéstame! ¿Quién conoce a Helena, quién ha visto a Paris? ¡No, Casandra! No puedes seguir diciendo esas... mentiras! Mi madre lloraba cada vez que mi padre pronunciaba esa palabra... Mi madre lloraba porque se le clavaba en el alma de mujer sabia tanta hipocresía. Mi madre lloraba en silencio porque creía que era lo mejor para todos. Mamá, siempre has llorado tus verdades en lugar de decirlas. No te lo reprocho. Me mirabas, en silencio, y con tus ojos me decías: Cállate, hija mía. No quiero perderte a ti también.

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martes, 17 de mayo de 2016

EL TEATRO DE LLUÏSA CUNILLÉ, de ANA PRIETO NADAL

 
EL TEATRO DE LLUÏSA CUNILLÉ
CLAVES Y TENDENCIAS EN SU PRODUCCIÓN 
DEL SIGLO XXI
de ANA PRIETO NADAL
Tapa blanda. 212 pág. 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-2-1
Prólogo de José Romera Castillo.

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Fragmento:

 3. CONSTANTES DEL TEATRO DE LLUÏSA CUNILLÉ

 3.9. OBJETOS Y ACCIONES RECURRENTES

 
El objeto teatral, elemento visual manipulable por el actor con funciones diversas, es un estar ahí que produce relaciones humanas y sentido, y es también una figura con funcionamiento retórico. En el teatro un objeto no solo es un objeto del mundo que representa, ni es solo un elemento decorativo, sino que puede sugerir conceptos más complejos. 
En este sentido, señala Anne Ubersfeld que «La mayor parte de los objetos cuyas funciones utilitarias o metonímicas son evidentes, experimentan un entallado metafórico, una metaforización» (1998: 141). Más allá de la función que remite a una realidad exterior y referencial, los objetos en la obra de Lluïsa Cunillé suelen revestir una carga metafórica en relación con un personaje o un sentimiento.
 
Numerosos críticos han señalado la presencia de determinados leitmotivs que atraviesan todas las etapas de la producción de Lluïsa Cunillé. ¿Se trata de recurrencias deliberadas a manera de señas identitarias de una poética, o más bien de tics involuntarios de la autora que arrojan algo de luz sobre su particular universo? Xavier Albertí, en la entrevista que le hicimos,m responde del siguiente modo:
 
Yo alguna vez se lo he dicho: «¿Eres consciente de cuántas veces has usado esta imagen?» Y ella me ha respondido siempre que no. Por tanto, no creo que sea un elemento recurrente. Primero, porque eso quiere decir algo que a mí me encanta, porque me parece muy sustantivo, y es que ella, como cada vez pretende hacer algo distinto, no tiene ningún miedo a usar elementos que ya ha usado, porque están en un contexto nuevo y porque significan otras cosas.  Paralelamente a eso, yo creo que sí que hay un imaginario Cunillé, evidentemente, como hay un imaginario Pinter o lo hay de cualquier autor. Porque el autor construye desde ese imaginario, no puede hacerlo desde otro sitio. Ella misma —lo hemos dicho ya varias veces a lo largo de esta tarde— se fuerza a abrir el imaginario para especular desde sitios distintos, pero eso no impide que algunos elementos que están en el epicentro de su forma de entender el mundo vuelvan con la misma máscara o con algo ligeramente distinto. No creo que le preocupe lo más mínimo (Anexo I).
 
Más que enumerar estos objetos con carga metafórica o simbólica, hablaremos de acciones —que en realidad son actitudes— recurrentes en el teatro de Cunillé, e iremos asociando a este campo semántico algunos objetos escénicos. Algunas de las acciones más características de sus personajes tienen que ver con el recurso al juego y lo lúdico. Como señala José Sanchis Sinisterra, el teatro de Cunillé remite a una especie de ingenuidad originaria, a algo que linda con el juego infantil, con el «remedo primigenio y titubeante de la edad adulta» (2002: 143). Esta pulsión lúdica no tiene tanto que ver con la mera evasión y el deseo de escapar unos instantes de las tensiones y preocupaciones de la vida cotidiana, como con la reivindicaciónm de otra forma de afrontar la vida y las relaciones. Señala Puchades que «Imaginar es una palabra clave para entender el comportamiento de muchos de sus personajes y no confundirlo con una actitud escapista. Cunillé realiza ejercicios, sí, pero de introspección sobre la realidad, reflexiona sobre ella y emite una crítica a veces corrosiva (cómica) y otras desgarradora (trágica)» (2005: 4). ¿Qué formas adquiere este impulso lúdico en su teatro? Juegos —Dotze treballs, Ilusionistas—, adivinanzas y enigmas —Viajeras, Conozca usted el mundo, L’estany on els ànecs eren més bells que els cignes— y disfraces —«Cuando te disfrazas, es como si fueras otro, el disfraz es como si te diera algo que no eres», dice el anciano de Barcelona, mapa de sombras (Cunillé, 2007: 52)—. Tal como señala Fabrice Corrons (2009: 462), los juegos de imaginación en el teatro de Lluïsa Cunillé les sirven a los personajes para resolver o asumir hechos traumáticos, del pasado o presentes, apenas sugeridos.

miércoles, 13 de abril de 2016

EL ARTE EN EL TEATRO de JOSÉ DE MANJARRÉS



EL ARTE EN EL TEATRO, de JOSÉ DE MANJARRÉS 
PRÓLOGO de GUILLEM TARRAGÓ VALVERDE
Tapa blanda. 212 pág. 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-1-4

FRAGMENTO del PRÓLOGO de GUILLEM TARRAGÓ VALVERDE a "EL ARTE EN EL TEATRO" de José de Manjarrés.

El arte en el teatro se revela como una panorámica completa y de gran valor sobre el mundo de la escena en 1875. Este texto da la oportunidad de conocer cómo entendía el teatro una personalidad de la influencia e importancia de José de Manjarrés. No podemos olvidar que su perspectiva es la de un hombre vinculado a la reflexión artística desde el Romanticismo conservador, como podemos apreciar, además de en lo ya descrito, en el propugnar la jerarquización social a través del palco, allí donde «puede honrarse a las autoridades legítimamente constituidas»22: Manjarrés formó parte de aquel ingente grupo de intelectuales de la era postnapoleónica que se vieron impulsados a reverenciar al Estado en busca de un nuevo consenso social que evitara la revolución. Pero al mismo tiempo, es capaz de optar por propuestas escénicas flexibles, de valorar el oficio de actor, de apostar por un lenguaje arquitectónico ecléctico para los teatros cuando muy pocos habían teorizado sobre la cuestión.

FRAGMENTO de "EL ARTE EN EL TEATRO" de JOSÉ DE MANJARRÉS.

Los bastidores y las bambalinas son un gran recurso para hacer muy sensibles, más de lo que puede hacerlo un pintor de perspectivas, los distintos planos: pero como para no caer en los contrasentidos de que se acaba de hacer mención, solo puede ese pintor echar mano de todos los recursos perspectivos que están fuera del alcance del actor; los bastidores y las bambalinas son un grande inconveniente para el efecto, y aun son un medio muy vulgar y hasta pueril, si a tal punto se lleva la cuestión. Los bastidores limitan de una manera tan material el lugar de lo acción, que destruyen la ilusión en los grandes espectáculos de la Naturaleza; esto es, en los paisajes: limitación todavía más impropia e inconveniente en las bambalinas llamadas de cielo. Es verdad que las ramas de los árboles figurados en los bastidores cruzándose a favor de las bambalinas, son un recurso para evitar el pésimo efecto de un contorno en lo que no le tiene, como es la atmósfera; pero desde el momento en que esa atmósfera debe aparecer con toda su desnudez, como por ejemplo, en la representación de una gran llanura, o de un cielo despejado; la bambalina debe desaparecer detrás de la pañería inmediata al bambalinón de la boca, cuya extensión, por grande que sea, es preferible, dejando el efecto única y exclusivamente para el telón del foro, al cual pueden dársele las dimensiones necesarias, o la forma conveniente, aunque sea cóncava, iluminándole con toda la fuerza de luz que requiera tal vez la escena. Por esto la pintura escenográfica en la representación del paisaje, debe dar la preferencia a la disposición panorámica sobre la de determinados puntos de vista; porque por este medio se satisfará más completamente la ilusión del espectador, el cual con su múltiple personalidad puede contemplar la escena desde todos los puntos de la sala.

Definiciones del Glosario incluido en el libro:

BASTIDORES
Las partes de la decoración que constituyen los límites laterales de la escena. Están montados sobre los armazones de madera llamados bastidores, a los cuales se les da en los escenarios el calificativo de bastidores de construcción para evitar confusiones.
BAMBALINA
Pieza de lienzo, pintada, que cierra la decoración por la parte superior de la escena, extendiéndose desde cada uno de los bastidores a su colateral, y combinándose con ellos.
BAMBALINÓN
La bambalina de grandes dimensiones que cae delante del telón de boca para completar la colgadura, que suele figurarse en aquel sitio, al propio tiempo que para dejar más o menos reducida la altura de la escena, en el supuesto que puede subirse o bajarse a discreción.

sábado, 9 de abril de 2016

RAQUEL Y RACHID de ALBERTO DE CASSO BASTERRECHEA

RAQUEL Y RACHID 
(editada junto a Y MI VOZ QUEMADURA)
ALBERTO DE CASSO BASTERRECHEA
Tapa blanda. 232 pág. 13,8 x 21 cm. ISBN 978-84-945155-0-7
Prólogo de Alfonso Plou
ESPERPENTO EDICIONES TEATRALES 

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FRAGMENTO DEL PRÓLOGO: "COMPROMISO CON LA REALIDAD" POR ALFONSO PLOU

Raquel y Rachid demuestra muy a las claras un elemento esencial de la dramaturgia de Alberto de Casso: el compromiso con la realidad. Con sólo dos personajes y una estructura clásica y lineal de tres actos, la obra nos conduce y sorprende en un intenso viaje del día a la noche de estos dos seres que se revelan y se contrastan y se reconocen en sus distancias y sus cercanías como seres humanos contemporáneos.
Es un gran retrato de la aldea global en la que vivimos. El encuentro, más allá de las situaciones convencionales, entre la profesora de lengua, treintañera y lesbiana; y el inmigrante magrebí, cincuentón y religioso; nos hace vivir como espectador voyeur el intenso choque de civilizaciones e identidades que marca irremediablemente este comienzo de siglo. Y lo hace desde una perspectiva más precisa y comprendedora que la que día tras día traen los mass media con sus noticias de conflictos armados, refugiados, ahogados y terrorismo.

 
FRAGMENTO DE LA OBRA "RAQUEL Y RACHID" DE ALBERTO DE CASSO BASTERRECHEA

Acto I ...

RAQUEL
¿Por cierto sabes algo de Nabila?
RACHID
¿Quién es Nabila?
RAQUEL
¿Nabila no es prima tuya?
RACHID
Huidizo y seco.
No, Nabila es... vecina, no prima. Ella gusta mucho hablar... hablar... y no dice verdad nunca.
RAQUEL
¿Y por qué me va a mentir? Me dijo que erais primos...
RACHID
Bueno... primos... pero de muy muy muy lejos... lejísimos.
RAQUEL
Primos lejanos.
RACHID
Primos muy lejanos... lejanísimos... A mil kilómetros.
RAQUEL
¿Sabes por qué motivo ella ha dejado de venir?
RACHID
Me imagino que esposo... dició a ella...
RAQUEL
¿Su esposo le dijo que no viniera?
RACHID
Ella tiene tres hijos.
RAQUEL
Pero ha estado viniendo todo el curso... a pesar de su marido y sus tres hijos.
RACHID
Con retintín.
¿A pesar de su marido y sus tres hijos?
RAQUEL
¿Por qué me haces eco?
RACHID
¿Qué es eco? Yo no eco. Tú dices eso marido, tres hijos como cosa mala.
RAQUEL
Yo no he dicho eso. Ella me dijo que surgió un conflicto con un compañero.
RACHID
No sé... qué cosa es conflicto.
RAQUEL
¿No entiendes lo que significa conflicto?
RACHID
Más o menos... No sé... bien.
RAQUEL
Nabila... en fin... ¿sabes que decidió quitarse el velo hace un mes por voluntad propia? El hayib...
RACHID
Hiyab, no hayib. Ahora profesor soy yo. Tú pagas a mí por enseñarte.
RAQUEL
Como se diga.
RACHID
Las palabras son importantes, profesora. También en árabe.
RAQUEL
Me dijo que desde que se quitó el pañuelo, muchos de vosotros le hicisteis el vacío.
RACHID
Vacío, ¿qué vacío? Su cabeza es vacía.
RAQUEL
¿Por qué dices eso? Es una mujer muy inteligente. Es licenciada en derecho.
RACHID
Eso es por padre suyo. Su padre compró ese su título con mil dólares o más.
RAQUEL
Es una chica muy culta. Habla francés e inglés.
RACHID
Su padre muy rico y lleva en vacaciones...a Paris... a tiendas pijas.
RAQUEL
Ella me dijo que tú fuiste quien más la presionó...
Pausa.
quien más la presionó para que se volviera a poner el pañuelo.
RACHID
¿Y va a creerse a ella por ser mujer? Yo no presioné... yo solo dije un día... que estaba bastante más guapa con pañuelo... que se veían más ojos con pañuelo... y que ahora sin pañuelo... se veía más pelo con grasa de burro y piojos.
RAQUEL
¿Y te parece adecuado decirle eso a una mujer? ¿A una
compañera?
RACHID
Es familia... es mi prima... Es por broma... Ella diciendo a mí que mi cara ser igual como culo de mono viejo.
RAQUEL
¿Entonces tú no la presionaste, Rachid?
RACHID
A mí qué me importo si lleva pañuelo o no lleva pañuelo... Aquí todos modernos... en España todos modernos. Europa todos modernos a la moda... y el pañuelo nos da vergüenza... que gente señala con dedo. Pañuelo quema en la cabeza.



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