domingo, 16 de julio de 2017
viernes, 7 de julio de 2017
COMO MEJOR ESTÁN LAS RUBIAS ES CON PATATAS, de ENRIQUE JARDIEL PONCELA
COMO MEJOR ESTÁN LAS RUBIAS ES CON PATATAS,
de ENRIQUE JARDIEL PONCELA
Tapa blanda, 324 pág. 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-946696-6-8
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FRAGMENTO DEL PRÓLOGO,
por ENRIQUE GALLUD JARDIEL
Esta
pieza teatral —la penúltima de las que escribiría Jardiel— se estrenó en el
Teatro Cómico de Madrid el 6 de diciembre de 1947. Era la compañía del propio
autor, que era a la vez empresario, y no contaba con figuras de especial
renombre, sino con actores versátiles y eficaces, cuyos nombres no son hoy
conocidos. El papel principal corrió a cargo de Manuel Hernández y en el
elenco se hallaban también la compañera sentimental de Jardiel y su hija
pequeña, Mariluz, que debutó con esta obra.
[...]
Se
trata de una farsa rabiosamente cómica, de una comedia «sin corazón», como su
creador mismo la definía, pero llena de fantasía, con gran acumulación de
situaciones extremas e inverosímiles y muchos personajes estrafalarios y
excéntricos, así como gran ritmo y dinamismo en su trama argumental.
FRAGMENTO DE LA OBRA "COMO MEJOR ESTÁN LAS RUBIAS ES CON PATATAS" DE ENRIQUE JARDIEL PONCELA
El ansia de oír lo que está transmitiendo la «radio» es común a
todos los personajes, pero la situación de espíritu con que escucha cada cual,
a excepción de COSCOLLO, que, naturalmente, no escucha, dista mucho de ser la
misma. Y así, mientras BUITRAGO, que se halla con COSCOLLO, en pie, a la
derecha del aparato, expresa una ansiedad optimista, BERNARDO, en el sillón de
cuero situado junto a él, aparece abrumado, acogotado y como aplastado. Y
mientras OBDULIO y TULA, formando rancho aparte, ella sentada y él reclinado en
la mesa de despacho, son los menos afectados, en la apariencia, por los
acontecimientos, ALBERTINA yace semiderrumbada en el sillón de orejeras, a la
izquierda de la «radio», llorando, gimiendo, comiéndose a pedazos un pañuelo y,
en fin, ofreciéndose a los espectadores como la imagen viva de la desolación y
de la desesperación más extremadas.
EMPIEZA LA ACCIÓN
Los
seis personajes escuchan, en medio de un silencio absoluto, la VOZ DEL LOCUTOR
de «radio», que suena en el aparato.
VOZ DEL LOCUTOR
Por
el aparato.
Así es que atención, señores radioyentes... ¡Mucha atención!
Porque dentro de breves instantes, y por boca del redactor jefe de la Agencia
Intercontinental de Prensa, señor Movellán, transmitiremos las últimas
noticias del extraordinario acontecimiento que en estos momentos tiene a todo
nuestro país y a las clases científicas del mundo entero pendientes de nuestro
micrófono...
ALBERTINA
Gimoteando
amargamente.
¡Y tan pendientes como estamos todos, Dios mío de mi alma!
Llora
con desconsuelo.
BERNARDO
Conmovido
y apurado, acariciándole las manos.
¡Vamos, Albertina, vamos!...
ALBERTINA
llora fuertemente. Por el foro izquierda aparecen en ese instante MARTA y
MARÍA, la primera con uniforme y la otra con delantal blanco, y las dos con las
caras llenas de arañazos y las cabelleras en desorden. MARTA trae un frasquito
en la mano, que entrega, rápida, a BERNARDO.
MARTA
¡Las sales! ¡Aquí están las sales!
BERNARDO
¿Las sales?
MARTA
Las sales inglesas que nos mandó traer el señor por si le hacían
falta a la señora..
BERNARDO
¡Ah, sí, sí! Ni me acordaba ya. Claro. Si es que tiene uno la
cabeza hecha un lío... Vengan, ¡vengan las sales!
Coge
el frasquito.
Que me parece que, de un momento a otro, las vamos a necesitar
todos...
Fijándose
en el aspecto de las chicas.
¿Eh? Pero y esas caras y esos pelos ¿qué significan? ¿Es que
habéis vuelto a pelearos otra vez?
MARTA
No, señor, no...
MARÍA
No, señor, solo una discusión.
MARTA
Una discusión que hemos tenido en la cocina sobre si nos habían
mandado traer las sales o nos habían mandado traer el éter…
BERNARDO
Pues era las sales.
MARTA
¡Claro! Lo que yo decía.
Ambas
se arreglan los desperfectos de la discusión. A MARÍA.
¡Como siempre! ¿Te convences? ¿Ves como de las dos era yo la que
tenía razón?
MARÍA
Amenazadora,
por lo bajo.
¡En la cocina te diré yo a ti luego quien era la que tenía razón
de las dos!
ALBERTINA
Enérgicamente.
¡Chist! ¡Silencio!
Escucha
VOZ DEL LOCUTOR
Por
el aparato.
Y, como es natural, señores
radioyentes, al hablar de acontecimiento extraordinario, nos referimos al que
es hoy tema de todas las conversaciones, es decir, el feliz e inesperado
hallazgo, el dichoso y providencial encuentro del glorioso investigador, del
portentoso sabio, del genial profesor de Antropología y director de nuestro
Museo de Ciencias Prehistóricas, don Ulises Marabú y Novaliches.
lunes, 26 de junio de 2017
LOS TIGRES ESCONDIDOS EN LA ALCOBA, de ENRIQUE JARDIEL PONCELA
LOS TIGRES ESCONDIDOS EN LA ALCOBA,
de ENRIQUE JARDIEL PONCELA
Tapa blanda, 324 pág. 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-946696-6-8
FRAGMENTO DE LA INTRODUCCIÓN
por ENRIQUE GALLUD JARDIEL
La
pieza es una comedia policiaca, con un asunto similar a Los ladrones somos
gente honrada —uno de los mayores éxitos de Jardiel— y de una perfección
técnica formidable. El título incluye un misterio que no se desvelará
hasta el final de la comedia, creando interés en el espectador potencial. ¿Qué
simbolizan esos tigres escondidos en la alcoba matrimonial? Acabamos sabiendo
que las fieras aluden a las intimidades conyugales, que pueden acabar con la
felicidad de un hombre.
La
obra trata de unos ladrones profesionales que planean un golpe casi perfecto.
La banda, con apariencia de gente noble, prepara una serie de trampas en una
suite de hotel con el fin de robar a los siguientes ocupantes de la misma, pero
no cuentan con que los próximos inquilinos no van a ser precisamente inocentes
y confiados, sino todo lo contrario, viejos conocidos de la profesión. La trama
argumental es muy elaborada y con sorprendentes giros. El espacio del hotel
permite al autor dar rienda suelta a su fantasía y plantear situaciones muy
originales a partir de micrófonos, maletines que se confunden y pistas falsas,
así como de falsas identidades se suceden de principio a fin, dando de esa
forma esa sensación de que nadie es quien parece ser y que todos mienten.
La lengua de la obra está muy elaborada. Hay
que destacar el empleo de bastantes términos pertenecientes al argot del hampa.
También se encuentran en ella hallazgos cómicos, como el del lenguaje
telegráfico, fruto de la incapacidad de los personajes de completar sus frases
con las partículas gramaticales necesarias.
FRAGMENTO DE "LOS TIGRES
ESCONDIDOS EN LA ALCOBA"
En este instante, CELINDA
agita su cabeza en el diván y habla con los ojos cerrados.
CELINDA
Con voz angustiada.
¡No!
¡No!
MERCHE
¿Eh?
CELINDA
¡No,
por Dios! ¡Yo no tengo las alhajas! ¡En los viajes las guarda siempre mi
hermana Merche! ¡Y si no, mi marido! ¡Pero yo no! ¡Yo, no!
MERCHE
Tierna.
¡Pobrecilla!
Quizá es cierto que sus pesadillas la hacen sufrir.
Llamándola.
¡Celinda!
¡Celinda! ¡Despierta!
CELINDA
Despertando de un golpe y
enderezándose bruscamente para quedar sentada normalmente en el diván, aterrada
y mirando a su alrededor.
¿Eh?
¿Quién es? ¿quién era? ¡Dios mío! ¿Esta vez no era un muerto?
MERCHE
¿Un
muerto?
Riendo.
¡Qué
disparate! ¡No es nadie, ni muerto ni vivo!... No era nadie, Celinda, Era que
soñabas...
CELINDA
¡Ah!
¡Soñaba!... ¡Oh!
Oprimiéndose las sienes
fatigada.
¡Y
siempre la misma pesadilla espantosa!
Por la alcoba surge SARA
con cierta alarma.
SARA
¿Qué
es eso? ¿Le ocurre algo a la señora?
MERCHE
Nada,
Sarita. Que soñaba en voz alta. Lo de siempre. Pero, ya que estás ahí, ayúdala
a vestirse. Porque se echa encima la hora de la cena. Como no sea que no
quieras bajar al comedor...
CELINDA
Levantándose, rápida.
¡Sí,
sí! ¿No he de querer bajar? ¡Si está ya instalado en el jardín y hace una noche
maravillosa, y la orquesta es estupenda! ¡Pues así que no pienso bailar entre
plato y plato!
MERCHE
Sonriendo.
¡Bailar
entre plato y plato! Celinda, eres terriblemente joven.
Poniéndose seria y grave.
Deberías imitarme a mí un poco en lo de
evitar ciertas cosas que no nos van bien a las mujeres casadas...
lunes, 29 de mayo de 2017
NINA, de José Ramón Fernández
NINA
de
JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ
Tapa blanda, 200 pág. 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-946696-5-1
FRAGMENTO
DEL PRÓLOGO
(por Rosa
Serrano Baixauli)
[...] A lo largo de la obra vemos cómo el conflicto que vive en
cada uno de los protagonistas se ve superado tras la evolución de los
personajes. Y dicha evolución parte del contacto con el otro.
La vida de una persona puede cambiar en dos segundos, porque las
cosas nos trascienden dejando huella en nosotros. El encuentro que sucede entre
ambos, la noche que pasan entre alcohol, recuerdos, conversación e intimación
sexual, es el preludio, la antesala de lo que a partir de entonces serán sus
vidas, porque como podemos leer al final de la obra:
A
este día le seguirán otros, aunque ahora parezca imposible.
José Ramón Fernández crea personajes de carne y hueso y para ello,
además de los diálogos se sirve de las didascalias, para conseguir que el
personaje quede plenamente configurado como ser humano, con sus defectos, sus
virtudes, sus miedos, sus anhelos… en definitiva, con la complejidad que a
todos nos caracteriza.
El uso de las didascalias en nuestro dramaturgo alcanza una
belleza digna de destacar, puesto que el gusto por la lengua, el origen de las
palabras y el poder de la significación que de ellas se desprende es un valor
añadido en la dramaturgia de J. R. Fernández.
Foto puesta escena en Teatro Fernán-Gómez (8/6 al 2/7 de 2017)
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Fragmento
de "NINA"
de José Ramón
Fernández
NINA
mira a BLAS. Quiere reconocer a su amigo. Sabe que BLAS tiene que estar debajo
de ese tipo irreconocible, que habla como hablaban los viejos del bar cuando
ellos eran críos. Como un viejo. NINA bebe. Bebe con sed. Bebe con la facilidad
que da el haber bebido mucho. Saber beber coñac como si fuera agua precisa
tiempo, o bien un aprendizaje muy intenso. NINA casi ha apurado la copa. BLAS
sabe lo suficiente de esto como para no hacer comentarios y dejar la botella
encima de la mesa. NINA también se da cuenta de que ha explicado algo sobre su
vida que no deseaba mostrar, y que ya hay poco remedio. Busca una salida.
Sonríe.
NINA
Pero tú eras maestro.
BLAS
Sí. Bueno. Me cansé. ¿Y tú? La peli que hiciste no la trajeron.
La van a dar en la tele, ¿no?
NINA
No lo sé.
BLAS
Alguien me lo dijo. No me acuerdo.
NINA
¿Gabi?
Pausa.
BLAS
No. Sí, a lo mejor fue Gabi. No lo veo mucho, pero sí pudo ser él.
Él está más enterado. Y siempre habla de ti; si hay alguna noticia de cosas que
estás haciendo, siempre la sabe Gabi. Lo de la peli me lo tuvo que contar él.
Yo ahora voy bastante menos. Las veo en la tele. ¿Está bien?
NINA
¿Qué?
BLAS
La peli, que si está bien.
NINA
No ha funcionado mucho. Es todo muy difícil. No hay dinero y no
promocionan. Ya sabes.
BLAS
hace que no sabe. Sigue sin despegarse del papel de pariente del pueblo.
BLAS
Aquí es que lo que ponen en los cines del centro comercial es casi
todo americano. El Excelsior lo están arreglando. Lo compró la Caja. ¿Tu papel
estaba bien?
NINA
Sí. Lo cortaron mucho. Al final se queda en un ratito. Es lo que
dijo una actriz: “Creía que lo único que había hecho era esperar”. Lo que he
hecho más es teatro.
NINA
mira la botella.
BLAS
Fue Bette Davis. La de la frase. Bueno, creo.
NINA
Seguro. Tú eras el Libro.
BLAS
El Libro. Hacía tiempo que no me lo llamaba nadie.
A
BLAS le da vergüenza aquel mote. Era el Libro porque leía las críticas del
periódico y veía todo lo que traían a los cines. En realidad, sabía poca cosa.
No está seguro de si hay sarcasmo en el comentario de Nina. NINA está tomando
confianza. Se siente segura. Blas es inofensivo, y hasta puede saber cosas
acerca de cómo va todo por allí. Se sirve otro brandy casi de manera mecánica.
NINA
Pues me parece muy mal que ya no vayas al cine. Siempre pensé que
si dejabas de ir tú lo acabarían cerrando.
http://www.esperpentoteatro.es
jueves, 18 de mayo de 2017
AINTZANE, de JOSÉ y JAVIER BIZARRO
AINTZANE
de
JOSÉ y JAVIER BIZARRO
Tapa blanda, 140 pág. 13,8 x 21 cm.
ISBN 978-84-946696-4-4
FRAGMENTO
DEL PRÓLOGO (por Antonio C. Guijosa)
Otro aspecto puramente formal que caracteriza
las obras es que cumplen casi modélicamente las tres unidades aristotélicas,
siendo especialmente marcada la unidad de acción, de forma que no hay tramas
secundarias ni tampoco flashbacks o desviaciones sobre la situación principal.
En las tres piezas la trama avanza inexorablemente hacia delante y sólo Verjas tiene
un giro que la distingue en este sentido. Lobos con corderos cumple las tres
unidades, desarrollándose una única situación en un solo lugar y en menos de un
día (de hecho, en unas pocas horas). Aitzane contiene tan sólo un pequeño salto
de tiempo y lugar en la última escena.
Estas dos características son las más
visibles, puesto que afectan a la estructura de las piezas. Cabe señalar
también que las tres funciones tienen sólo dos personajes, rasgo que facilita
una posible producción y que adivino es consecuencia de la firme voluntad de
los Bizarro de poder llevar sus obras a escena en un panorama teatral que
actualmente da para pocos lujos. Pero existen otros elementos que aparecen en
las piezas que me parecen aún más significativos: La omnipresencia de la
familia (especialmente de la figura materna y la del hijo abandonado) y el engaño
como recurso recurrente de los personajes y como obstáculo a superar por ellos
para poder tomar decisiones significativas.
FRAGMENTO
DE AINTZANE
AINTZANE
va a por un cuchillo y rompe las bridas que sujetaban las manos de ASIER,
después se echa otra copa de la botella de vino.
AINTZANE
¿Te encuentras mejor así? La verdad es que me
cuesta hacerme a la idea de que no veré todo por lo que he soñado. Moriré y mi
patria seguirá siendo brutalmente reprimida, agredida por el imperialismo y
sus lacayos. ¡Muerte al fascista enemigo de la paz de Euskal Herria!
Bebe.
¿Tienes miedo a lo que pueda pasar a partir de
hoy?
ASIER
mueve ligeramente la cabeza y abre los ojos.
ASIER
¿Cuándo lo supiste?
AINTZANE
Barriola me dijo que vendrías, que al
principio me pedirías que te acompañara a vuestro piso de Carnac, pero después
confesarías que eras un soplón de los txakurras. Barriola me dijo que nos
habías traicionado y que matándote tendría mi billete para México, mi última
oportunidad de vivir lo que me queda de vida con mi hijo. Al principio me
sentí decepcionada cuando tras los disparos nadie acudió en tu búsqueda.
Después me alegré… Asier, no quería por nada en el mundo que te hubieras
rendido. ¿Qué mentiras fue las que te contó a ti Barriola?
ASIER
Me contó que no eras de fiar, que tenía que
ponerte a prueba. ¿Te imaginas? ¡Qué tarea para un recién llegado! Sabía lo
del cáncer, todos lo sabíamos y Barriola y los demás creían que eso te hacía
vulnerable y nos ponía a todos en alto riesgo. Aseguraban que por escapar con
tu hijo ibas a ser capaz de cualquier cosa. Lo estuvimos planeando durante más
de una semana, pero nada salió como lo había imaginado.
Sonríe.
Joder, lo del disparo en la pierna, ¿quién iba
a esperarse algo así?
AINTZANE
Barriola quiere asegurarse de que somos
capaces de mantener la boca cerrada.
ASIER
Van a encontrarnos, Aintzane, muy pronto.
AINTZANE
Bebe un poco de vino, te sentará bien.
ASIER
¡Soy un idiota! Creer que sería capaz de
tenderte una trampa sin saber que yo mismo formaba parte de ella. Yo era el
ratón y tú eras el gato.
AINTZANE
Para mí suponía una prueba de lealtad… y para
ti, una prueba de valor. Los dos éramos ratones... más bien ratas.
ASIER
Supongo que se enteraron del chivatazo de mi
padre en el piso de Estella y quisieron darle una lección. Al final, la verdad
siempre flota.
AINTZANE
levanta la copa y ASIER hace lo mismo, brindan.
ASIER
Te creí, eres buena actriz.
AINTZANE
Sonríe.
Siempre he sido una mujer con mucha
imaginación.
domingo, 30 de abril de 2017
PENSIÓN LIBERTAD, de Jesús Carazo.
PENSIÓN LIBERTAD
DE
JESÚS CARAZO
Prólogo de Emilio
Peral Vega
Tapa blanda. 224 pág. 13,8
x 21 cm.
ISBN 978-84-946696-3-7. 14 euros.
Imagen de portada:
Detalle del cuadro "Café Gijón II" de Consuelo Hernández
FRAGMENTO DEL PRÓLOGO
POR EMILIO PERAL VEGA
En Pensión Libertad, tres mujeres -Olivia, Vera y
Fanny- se encuentran en esta pensión, regentada por doña Gloria, una y otra de
nombres parlantes, pues que el recinto más bien es síntoma de lo contrario,
situado, como está, justo frente a una cárcel, y que la «gloria» que ansían
alcanzar las tres féminas con sus respectivas visitas a padre, marido y novio,
recluidos en la referida prisión por motivos diversos, acabará por revelarse la
más pesada de las condenas.
Este drama, de factura muy clásica, al menos en sus dos
primeros cuadros, se va hilvanando a partir del diálogo cruzado entre las
protagonistas, en el que, una vez más, deja sentirse el placer de Carazo por
indagar en la psicología femenina -recuérdese La reina que no quiso reinar o
Y entre la hierba, el miedo-. Contar tu historia personal -sea
esta la de doña Gloria, la de Olivia, la de Vera o la de Fanny- te expone,
irremediablemente, tal como quisiera Sartre, a la mirada del otro, volviéndote
más frágil y convirtiéndote en un objeto para él. Carazo nos hace partícipes de
este proceso de desnudamiento y de fragilidad crecientes para sus
protagonistas. A un tiempo, sin embargo, la desconfianza sartriana queda rotundamente contrarrestada
por la fortaleza reconstituyente de la palabra, de la palabra dicha, como
mecanismo para exorcizar los renglones torcidos del pasado, aplacar la culpa
y, en consecuencia, afrontar un presente sano. No creo descabellado advertir
ciertas similitudes, en este último sentido, con el Mayorga de El arte de la
entrevista.
FRAGMENTO DE "PENSIÓN LIBERTAD" DE
JESÚS CARAZO
CUADRO PRIMERO
[...]
OLIVIA
Contemplando el exterior.
¡Es
un edificio realmente horrible!
DOÑA
GLORIA
Pues
por dentro es mucho peor, ya lo verás. Pero ahora están viviendo un año
tranquilo, casi sin violencias. Ha habido épocas muy malas: motines, peleas, asesinatos...
OLIVIA
¡Me
está usted asustando, señora!
DOÑA
GLORIA
Gloria.
OLIVIA
Sí...,
Gloria... Ya veo que conoce muy bien ese lugar.
DOÑA
GLORIA
La
gente que viene me cuenta cosas...
OLIVIA
Y,
además, su marido...
DOÑA
GLORIA
Sorprendida.
¿Cómo
sabes lo de mi marido?
OLIVIA
Alguien
se lo contó a mi padre.
DOÑA
GLORIA
¿Qué
le contaron?
OLIVIA
Bueno,
no mucho: que su marido estuvo encerrado ahí dentro... unos cuantos años.
DOÑA
GLORIA
Dieciséis.
Por un crimen que no había cometido.
OLIVIA
¡Sí
que es una desgracia!
DOÑA
GLORIA
Pero
es la verdad. Mi marido no mató a aquella mujer.
OLIVIA
¡Una
injusticia más!
DOÑA
GLORIA
Él no
quiso defenderse. Manolo era así. Y no hubo manera de que lo soltasen. De modo
que pasé dieciséis años haciéndole visitas. Y para no acabar enloquecida yendo
y viniendo desde Valladolid, puse esta pensión, aquí, muy cerca... En los
últimos tiempos podía ver desde el balcón el ventanuco de su celda. Por las
mañanas ataba un pañuelo a los barrotes para decirme que pensaba en mí, que se
acordaba de mí...
OLIVIA
Bueno,
pero al final salió y pudieron vivir tranquilos.
DOÑA
GLORIA
Al
pobre le duró muy poco. ¡Dos semanas de libertad!
OLIVIA
¿Dos
semanas? ¿Lo encerraron de nuevo?
DOÑA
GLORIA
Murió
de un ataque al corazón... ¡Una historia muy triste! Es mejor olvidarla. ¡Han
pasado ya tantos años...!
Un silencio.
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